Uno de los principios de la osteopatía es que “la estructura gobierna a la función”: la estructura representa las diferentes partes del cuerpo (huesos, órganos, músculos, fascias, etc.) y la función es la actividad que realiza cada una de las partes como son la función digestiva, respiratoria, cardiaca, etc.
Pues bien, cualquier alteración de la estructura, bien por lesión, tensiones musculares, o estados emocionales (estrés, miedo, ansiedad, depresión) hace que la función del órgano afectado no se realice bien. Es entonces cuando interviene la OSTEOPATÍA, que aplicando una manipulación sobre la estructura alterada, la devolverá a su estado primitivo, “a su sitio”, haciendo así que el órgano afectado vuelva a realizar su función.
Otro de sus principios es que para la OSTEOPATÍA el cuerpo humano es un conjunto, y cualquier alteración de una parte de éste puede afectar en el buen funcionamiento del resto del cuerpo. Así pues, un esguince de tobillo puede derivar en un problema lumbar (pinzamiento, hernia) y viceversa.

…dar movilidad dónde no la hay